


Doce obras del Museo del Cau Ferrat que en los últimos meses han sido cedidas en préstamo a exposiciones en Vila-seca, Granada y Albacete han regresado estos días al museo. Se trata de pinturas de Santiago Rusiñol, Ramon Casas, Miquel Utrillo y Arcadi Mas i Fondevila, así como cuatro piezas de cerámica de la colección de Rusiñol.
Las obras han participado en tres muestras distintas: Modernismo (Castillo de Vila-seca), Rusiñol y la Alhambra. El despertar de un poeta (Palacio Carlos V de la Alhambra de Granada) y La Loza de Hollín: brillo y color (Museo de Albacete). En los tres casos, las piezas han contribuido a reforzar los respectivos discursos expositivos y, al mismo tiempo, se han convertido en un elemento de proyección de las colecciones del Cau Ferrat.
Las dos obras que se han podido ver en Vila-seca y que ya están de nuevo en Sitges son dos pinturas de Ramon Casas: Carro de ocho mulas de tiro (1889) y Retrato de Enric Borràs interpretando Manelic, de Terra Baixa (c. 1910).
En la Alhambra se han expuesto tres pinturas de Rusiñol de temática vinculada a Granada –Granadina (1895), Palau abandonat (1898) y Cantaora andaluza sentada (1898)–, además de una obra de Miquel Utrillo (Oraciones, 1897), una de Fonda 1895) y una pintura a cuatro manos entre Rusiñol y Casas (Retratándose, 1890).
Las cuatro piezas de cerámica cedidas al Museo de Albacete son tres platas y un plato de loza esmaltada en azul –este último con ribetes anaranjados y azules–. La más antigua es la segunda mitad del siglo XVII y la más reciente del primer tercio del siglo XIX. Tres presentan decoraciones de animales y otra de motivos vegetales.